
Me apasiona ayudarte a crecer y lograr un cambio
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Mi infancia
He aprendido a danzar en medio de la incertidumbre desde antes de mi nacimiento. Mi madre me cuenta que pasó meses en cama durante el embarazo, enfrentando un pronóstico claro: en el parto, solo una de las dos podría sobrevivir. Y contra todo pronóstico, aquí estamos, juntas, recordando cada día lo valiosa que es la vida.
Crecí en un hogar donde la salud de mi padre era frágil. Cada año, nos despedíamos de él cuando llegaba la ambulancia a buscarlo, con la posibilidad de que no volviéramos a estar juntos. Esa realidad moldeó mi infancia y mi niñez, enseñándome a valorar cada instante y a encontrar belleza incluso en los momentos más difíciles. Aprendí a vivir en esa realidad.
Esos años también están llenos de recuerdos que atesoro en mi corazón: mi madre cantando con su guitarra en los ratos libres, y mi padre, con toda su dedicación, aprendiendo a trenzar mi cabello para que fuera al colegio “bien peinada”.
Cuando tenía 5 años, mi hermano me enseñó a andar en bicicleta. Todavía puedo sentir la emoción de esos momentos, esforzándome por mantener el equilibrio mientras él me animaba. Yo quería ser como él porque lo veía valiente, intrépido, inteligente y deportista. Me encantaba verlo jugar y, más que nada, me gustaba ser su hermana menor. Él fue mi primera inspiración de fuerza y admiración.
El colegio era mi refugio y mi inspiración. Allí conocí a Elba González, mi maestra de primaria, quien me enseñó, con su amor y paciencia, lo que significa educar desde el corazón. Su manera de trabajar con nosotros, a pesar de ser una clase de 45 niños, despertó en mí el deseo de seguir sus pasos. Fue ella quien plantó la semilla de mi vocación, y desde entonces su ejemplo ha sido mi guía.
Mi infancia fue un equilibrio entre los miedos y el amor, entre los aprendizajes que duelen y los que dan fuerza. Una etapa que me enseñó a abrazar la vida con gratitud y a encontrar luz en los días más grises, porque no todo lo luminoso está lleno de luz y no toda la oscuridad está llena de aquello. Me gustaba mucho leer y escribir, jugar al ‘elástico’, a saltar la cuerda y a crear coreografías. A finales de los años 80’ había muchas cosas que no entendía, más recuerdo la unión de mis vecinos como si fuera una gran familia, especialmente para el terremoto del año 86’ y cuando al año siguiente se desbordó el río de nuestro pueblo. Cuando mi mamá tenía que trabajar, siempre había una vecina (la sra. Anita) que preparaba la celebración de mi cumpleaños. Agradezco mucho a esa red de personas que durante mi infancia cuidó de mí.
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Mi adolescencia
En medio de todo lo que ocurría en mi barrio, encontré un refugio en una congregación religiosa, donde me sentía segura y valorada. Allí me integré a la infancia misionera y más adelante formé parte de un grupo de misiones. A los 15 años, mi vida tomó un giro significativo: comencé a involucrarme en acciones sociales organizando vacaciones para los niños de mi pueblo que nunca habían visto el mar. También me vinculé con fundaciones, ONG y asociaciones de vecinos, participando en diferentes voluntariados. Junto a otros jóvenes, coordinaba iniciativas para la infancia y la adolescencia, con el propósito de crear oportunidades para una vida mejor para todos.
Mientras tanto, seguía estudiando, porque siempre me encantó aprender. Mis días comenzaban muy temprano: me levantaba a las 5 a.m. para tomar el bus de las 6 y llegar a tiempo a mis clases en la ciudad, tras un trayecto de dos horas. Cada mañana, mi madre dejaba en la mesa un termo con leche caliente con chocolate y un bocadillo. No importaba cuánto trabajara, ella siempre se aseguraba de preparar mi desayuno. Lo tomaba al llegar al liceo, y aún hoy, mis compañeras recuerdan ese detalle con cariño, al igual que yo.
En casa, la salud de mi padre seguía deteriorándose, y finalmente falleció a los 56 años. Fue un golpe duro, pero también una etapa que me enseñó a valorar los momentos y las personas. Gracias a mi hermano, descubrí un mundo musical diverso que aún me acompaña. Su amor por la música dejó una huella en mis propios gustos, que se han convertido en una fuente de alegría constante.
Mi primer trabajo llegó cuando tenía 14 años: ayudaba a estudiar a dos niñas de 8 y 10 años. Ellas vivían en una casa preciosa, y siempre me recibían con algo rico para comer. Aún las recuerdo con cariño.
Para mí el baile siempre ha sido una forma de expresarme. Aunque era la más pequeña de edad de mis grupos de amigos, siempre me cuidaban como a una hermana menor. Para salir por las noches, mis amigos se encargaban de pedir permiso a mis padres y prometían llevarme de vuelta a casa. Yo, por mi parte, me aseguraba de regresar antes de la hora pactada. Hasta hoy recuerdo esas andanzas!
A los 17 años, entré a la universidad. Fue un salto a una nueva etapa de mi vida: mudarme sola, estudiar y trabajar al mismo tiempo. Esta experiencia marcó el comienzo de mi independencia y me preparó para enfrentar el mundo con determinación y entusiasmo.
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Bet Lillo
Soy madre de 4 hijos, maestra 6-12 años, especialista en 3-6 años. Máster en Intervenciones Sociales y Educativas (Universitat de Barcelona-UB) y Doctoranda en el Programa Educación y Sociedad (Universitat de Barcelona-UB). Formo parte del grupo de Trabajo e Investigación RIEC-BCN, UB. Fundadora de la Red Internacional Montessori.
Formadora de maestros, experta en Filosofía, Observación Montessori y Transferencia del Método Montessori y de Pedagogías Activas a diversos contextos socioeducativos a partir de la profundización del Ambiente Preparado Físico y Psíquico. Creadora de contenidos sobre Educación y Crianza. Lidero el Podcast Montessori Tercer Plano, Pedgogía Hospitalaria, Educación Cósmica Montessori, Montessori Social, Saberes de la Tierra y Crianza Montessori.
Investigadora en Pedagogía Hospitalaria, Pedagogías Activas y Evaluación Holística. Conferencista internacional, formadora en programas universitarios en España, Chile, Perú, Argentina, Colombia y México. Asesora Pedagógica en la apertura de escuelas Montessori y en la transformación de escuelas que cambian su mirada hacia Pedagogías Activas. Mentora de mujeres emprendedoras. Círculos de mujeres, círculos de madres. Grupos de crianza. Doy asesoría pedagógica en sesiones individuales y grupales a familias y educadores (presencial/online). Escritora de libros y artículos, co autora del libro ‘Un Ambiente Preparado para la vida, el ser humano como punto de partida’.
Fui desde noviembre 2008 hasta junio 2024 Co-Fundadora honorífica, Directora Académica, Formadora y creadora de todos los contenidos de los programas formativos de 0 a 18 años en modalidad presencial y vivencial online, en la formación de Guías, Co Guías y Asistentes de un centro de formación de profesores y familias.
Soy Diseñadora de Ambientes Preparados en escuelas y en hogares. He participado en La Educación Prohibida y en Imagine Elephants, dos documentales internacionalmente reconocidos en el mundo de la educación y el desarrollo humano. Me encanta ser Asesora y Formadora de equipos de dirección de escuelas y de equipo de maestros, colaborando en la sistematización de sus proyectos educativos. Actualmente estoy enfocada en el desarrollo de mi proyecto Educación y Crianza Consciente a través de diferentes programas de asesoría, formación y consulta pedagógica presencial y online que puedes conocer en esta web.
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